Blog || Raúl aprende a distinguir que elogios y críticas quiere tomar en cuenta.

Raúl aprende a distinguir que elogios y críticas quiere tomar en cuenta.

Enero 2020

Raúl vivía muy confundido porque a su alrededor había muchas personas que un día lo elogiaban y hacían sentir muy admirado y al otro día lo criticaban y hacían sentir humillado. Cuando lo elogiaban él se engrandecía y reafirmaba a sí mismo que iba por buen camino, cuando lo criticaban se avergonzaba y angustiaba buscando en dónde estaba equivocándose. Raúl no discriminaba de quien venían los elogios y las críticas, de quien fueran tenían impacto en él y en sus decisiones. Gastaba mucho tiempo y energía tratando de obtener aprobación. Su autoestima era como una montaña rusa en la que un día estaba arriba con euforia por ser quien era y lograr lo que lograba y al otro día abajo con vergüenza y depresión.

¿Qué ha cambiado para Raúl? Con los años y muchos conflictos internos resueltos, fue dándose cuenta de que las reacciones de muchas personas no dependen tanto de lo que él haga sino del estado emocional en que se encuentran ellas. A la misma persona las mismas conductas, palabras y manera de ser de Raúl un día le pueden resultar placenteras por lo que las elogia y otro día lo incomodan por lo que las critica. El notó que el común denominador entre quienes lo hacían sentir tan inestable es que son personas que actúan impulsivamente. Sus reacciones son instantáneas, no hacen un proceso de discernimiento para distinguir entre sus emociones y la realidad. Hablan y actúan movidos por un sentimiento de urgencia, no por decisiones conscientemente tomadas.

Te preguntarás ¿Por qué le pasa esto a Mónica? Puedo decírtelo porque la conocí hace algunos años y he sido testigo de su proceso de búsqueda, autoconocimiento y toma de conciencia sobre su manera particular de ser y sentir.

¿Qué ha aprendido Raúl? Tres cosas muy importantes:

1. A discriminar de quien vienen las palabras y reacciones hacia él. Antes de tomar personal las palabras o actos del otro, busca reconocer si quien lo elogió o criticó lo hizo consciente para reconocer su talento y trabajo o para ayudarlo a mejorar, ver lo que no ve, apoyarlo o acompañarlo en su camino.

2. A tener en cuenta que cuando las palabras, miradas o actos vienen de alguien impulsivo, son reacciones al placer o displacer de esa persona que no tienen mucho que ver con el valor o la intención de lo que Raúl hace o dice. No pueden ser adecuadas a la realidad porque son ocasionadas por la necesidad imperiosa de sumarse un bienestar personal o de quitarse un malestar de encima, sin tener nada que ver con el valor de lo que él hace o dice.

3. A no tomar las decisiones de quien es y qué hacer con su vida dependiendo de la mirada de crítica o aprobación de los otros. Esto implica que se tiene que hacer responsable de las intenciones que guían sus actos y sus palabras basándose en un código de ética interno y personal que está creando con tenacidad, conciencia, amor y respeto por sí mismo y por los demás.

Y tú… ¿Discriminas de quien vienen los elogios y las críticas? ¿Te engrandeces y empequeñeces dependiendo de lo que los demás digan de ti?

Hoy te invito a que así como Raúl decidas actuar en función de lo que, a través de un proceso de discernimiento en tu interior, consideres bueno para ti y para los demás. No se trata de que no escuches a nadie, o de que tengas que dejar de alegrarte con los elogios y cuestionarte con las críticas. La diferencia está en que puedas discriminar si vienen de alguien que tuvo su propio discernimiento ante lo que tú le hiciste sentir o de alguien que solo actúa impulsivamente en función de su estado emocional.



Mariana García Quintana © Copyright. Todos los Derechos Reservados. | Enero 2020.



Mariana García Quintana | Blog

By Mariana García Quintana

Madre, esposa y psicóloga clínica por la Universidad Iberoamericana, con una maestría en Psicoterapia Gestalt, estudios en Psicoterapia de Arte, Mind Body Medicine, Psicología Profunda, Coaching y Teología.

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