Benjamín escucha una nueva voz que lo guía hacia una vida más alegre y libre.

Mónica se atreve a recibir al enojo y la tristeza en esta etapa de su vida.

Mayo 2020

Hay días en que Mónica amanece con un vacío en el estómago que describe como un precipicio, son los días en que la tristeza hace presencia. Y de pronto el vacío se desvanece dando protagonismo a un dolor que va de la mandíbula a la cabeza que ella describe como un torbellino; la tristeza pasa a ser un enojo que quiere arrasar con todo. Y en cuestión de minutos puede el torbellino pasar a segundo plano para volver a dar protagonismo al precipicio en un intercambio de papeles constante.

Estos últimos días el enojo y la tristeza estuvieron apareciendo en la vida de Mónica de manera intermitente y sin previo aviso. Para que desaparecieran se obsesionaba buscando las razones de su repentina presencia, culpando a otros o culpándose a sí misma.

Mónica no quería aceptar que estos dos incómodos personajes hubieran llegado a su vida cuando dos días antes se sentía relajada y contenta. En medio de su frustración encontró un texto en el que el autor compara la vida interna de cada ser humano con un ecosistema en el que los ríos simbolizan el sistema emocional.

Describe como el caudal de un río recorre tramos anchos y planos donde el agua fluye con calma y tramos empinados con piedras, troncos y ramas en los que el agua está revuelta, se atora y busca crear canales nuevos para fluir. Explica como en los lugares extremadamente fríos cuando el agua se congela, deja de abastecer a los seres vivos que la necesitan para sobrevivir. La única solución para que vuelva a fluir es que salga el sol para que su el calor derrita el hielo.

Al leer este texto Mónica comprendió que haciendo juicios y buscando culpas hacia sí misma o hacia otros lo que hace es llevarse el calor y dejar que se congelen sus emociones. Visualizó en su interior un río acaudalado, con etapas anchas en las que el agua fluye libre y en calma y etapas empinadas y pedregosas en las que el agua se revuelve.

Aceptó que ambas son parte del camino que necesita atravesar el río para llegar a su destino y transformarse en océano o lago. Hoy quiere atreverse a recorrer todas las etapas, las de calma y las revueltas dándose calidez, cariño, comprensión, amabilidad y paciencia a sí misma. De esta forma tiene la intención de derretir lo que se ha congelado, mantener su agua fluyendo y su ecosistema interno vital y equilibrado. Ya no le teme al vacío en el estómago ni al torbellino en su cabeza, ahora los recibe y acompaña amorosamente en su recorrido.



Mariana García Quintana © Copyright. Todos los Derechos Reservados. | Mayo 2020.



Mariana García Quintana | Blog

By Mariana García Quintana

Madre, esposa y psicóloga clínica por la Universidad Iberoamericana, con una maestría en Psicoterapia Gestalt, estudios en Psicoterapia de Arte, Mind Body Medicine, Psicología Profunda, Coaching y Teología.

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